La Iglesia Católica frente a la cremación

El pasado 25 de octubre saltaba a la primera plana de los periódicos una noticia sobre la postura de la Iglesia católica frente a la cremación.

Desde efuneraria queremos poner en contexto esta evolución y dar posibles respuestas  a las inquietudes que pueda provocar en las personas católicas.

La cremación y la Iglesia católica, una breve historia.

Realmente la iglesia católica siempre ha defendido la sepultura frente a la cremación.

Para los primeros cristianos el cuerpo era algo sagrado. Al ser una religión perseguida, se vieron obligados a construir catacumbas donde enterrar a los difuntos y así poder honrarlos en secreto .  Los no católicos, en cambio, sí incineraban porque para ellos el cuerpo no tenía importancia alguna.

Una vez el cristianismo se hizo legal, se fueron dejando los enterramientos en cuevas para hacerlos más públicos. Es cuando se pasó a los enterramientos en superficie.

Fue en torno al  siglo V cuando se admitió como válida por primera vez la incineración en la Iglesia católica. El concepto teológico que se barajaba era el siguiente: el alma, así como no se descompone junto con el cuerpo y espera su resurrección en el día del Juicio Final,  puede también habitar en las cenizas porque es imposible que se consuma en el fuego.

Desde ese momento los debates han sido continuos dentro de la Iglesia sobre cómo actuar ante la cremación y cómo separarse de otras orientaciones religiosas, siendo más o menos laxos en función del momento histórico.

De hecho, en un momento dado, llegó a estar prohibido, y  no fue hasta  1963  con la Instrucción del Santo Oficio  Piam et constantem  cuando se decidió  que «no se les negarán los sacramentos y los funerales a los que soliciten ser cremados» siempre que esta opción no obedezca a la «negación de los dogmas cristianos o por odio contra la religión católica y la Iglesia». Sin embargo, en esta misma Instrucción se dejaba claro que la postura preferente de la Iglesia católica era el de la “sepultura” .

Y así se ha mantenido hasta ahora.

La novedad de la instrucción ad resurgendum cum Christo

En agosto de 2016 la congregación para la Doctrina de la Fe revisaba  la Instrucción de 1963 y redactaba la nueva  “Ad resurgendum cum Christo” que ha armado tanto revuelo periodístico desde el día de ayer.

Lo que hace esta Instrucción es revisar las nuevas costumbres sobre la cremación que están cobrando importancia, posicionarse y reglamentarlas.  Cuatro ideas para resumirla:

  1. Preferencia por la sepultura. Se reafirma que la Iglesia Católica siempre ha tenido como opción preferente la sepultura en suelo sagrado o en un cementerio porque de este modo, se dignifica y “pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona ” y permite una mejor custodia, recuerdo y oración.
  2. No se prohíbe la cremación. La opción es igualmente válida ya que en este acto el Alma no se corrompe y  la Omnipotencia Divina de Dios puede resucitar el cuerpo.
  3. Conservar las cenizas en lugar sagrado. Se pide que la conservación de las cenizas sea en un lugar sagrado porque nos ayuda a reducir “el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana“. En este sentido se prohíbe tanto la conservación de las cenizas en el hogar familiar como el esparcimiento de las mismas.
  4.  Esparcir cenizas sí, siempre que las razones no sean contrarias a la fe cristiana. Sobre el esparcimiento de cenizas el punto octavo de la Instrucción lo deja claro. “En el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias, de acuerdo con la norma del derecho“.

¿Qué pueden hacer las familias católicas ante este cambio de contexto?

La realidad es que todo sigue más o menos igual.

Si en su momento, la familia o el difunto decidió la cremación y posterior esparcimiento de las cenizas,  se entiende que sus motivaciones no fueron contrarias a la fe cristiana y por tanto no se le negará ninguna de las exequias por el difunto.

Si tras la cremación la familia conservó las cenizas en el hogar, se pide que reciban cristiana sepultura para que cualquier miembro de la comunidad cristiana pueda rendir un mejor recuerdo.

Si el deseo del difunto fue el de permanecer en el hogar tras su incineración, ha de pedirse permiso a la Iglesia, asegurar el respeto y condiciones de conservación de las cenizas en todo momento y nunca dividirlas.

Y a partir de este momento si el difunto expresó en vida su deseo de ser incinerado, la Iglesia Católica respeta ese deseo. Recibirá, por tanto, todos los santos oficios, oraciones de difuntos y exequias. Pero se deberá procurar dar a las cenizas cristiana sepultura.

Esperamos que después de este artículo las familias católicas queden tranquilas sobre este punto tan controvertido que se ha puesto en actualidad en estos días.

En efuneraria puedes seguir resolviendo todas tus dudas. Te ayudaremos y te acompañaremos en la preparación del funeral de tu ser querido con el máximo respeto a su religión, sea la que sea.

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s